El demente hablo con la reina de la mentira, así reconocida una dama fina que fue recluida en el hospital por demencia senil. Ella decía haber engañado a mas de cien hombres y seducido a mas en el vecindario que sus amigas que se jactaban de ser sensuales y ricas.
Mi estrategia era sencilla, se basaba en la apariencia, hay que cuidar los detalles, estar siempre bonita sin importar la hora, no hablar mucho, sonreír todo el tiempo, abrir bien los ojos, los oídos, pero no la boca, porque eso molesta a los hombres, la indiscreción no se lleva bien con las pasiones, ni en las relaciones que no son aceptadas por la sociedad. Hay que saber mentir, coquetear, fingir, hacer el sexo como una maestra, tener la ropa puesta únicamente cuando es indispensable, esto es, para hacer mas interesante la situación, después hay que tener suficiente energía y sacar el mejor provecho de lo que ustedes son, ¡vaya que pueden dar placer cuando se lo proponen!
Las mujeres que no utilizan el poder femenino me dan pena, es como tener una fortuna y no saber en que gastarla, entrar a una fiesta y no disfrutarla, yo no creí que la vida era para sufrir ni para redimir ningún pecado, era para gozarla, para dar y recibir a manos llenas, con el corazón abierto, con le mente fría y cuerpo caliente, pero tu no sabes nada de eso demente, has estado encerrado en este nosocomio demasiado tiempo, no supiste lo que son las mieles de las muchachas, su aromas deliciosos, los vinos embriagantes que tienen en los labios, el fuego encantador que guardan sus caricias y todas las delicias que te pueden regalar cuando te aman.
Su cuerpo es flexible y se acopla a tus caprichos, sus ojos brillan como las estrellas, te llenan las noches de placer y en el amanecer no quieres abandonarlas, te hacen su esclavo y te condenan a mimarlas, a darles lo mejor que tienes, a esforzarte hasta alcanzar las dimensiones mas lejanas del placer humano y te acercan a la muerte sin que sientas temor. Las mujeres somos mas que un sol, mas que un rió desbordado cuando nos alborotamos, entonces no hay quien nos detenga, no existe manera de frenarnos y convertimos en carnaval lo que parecía un velorio
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1 comentario:
"Su cuerpo es flexible y se acopla a tus caprichos (...)no quieres abandonarlas, te hacen su esclavo y te condenan (...) no existe manera de frenarnos y convertimos en carnaval lo que parecía un velorio"
La definiciones entorpecen el verdadero sentido de la expresión, pero lo indefino carece de identidad...es mejor buscar, pues en esa búsqueda podemos incluso lograr encontrarnos...
Ella dijo: Sigue alimentandote de las expresiones de tu interior??? entonces, cobrale el favor...
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